La nueva generación llega con chip M5, Wi-Fi 7 y el doble de almacenamiento de salida, pero por 1,199 euros enfrenta una competencia inesperada: el MacBook Neo, que arrancó en $14,000 pesos mexicanosy le come terreno por abajo.
Titular: MacBook Air M5: el portátil más vendido de Apple ya no es el Mac más barato y tiene que pelear su lugar
Bajada: La nueva generación llega con chip M5, Wi-Fi 7 y el doble de almacenamiento de salida, pero por $22,000 pesos mexicanos enfrenta una competencia inesperada: el MacBook Neo, que arrancó en $14,000 pesos mexicanos y le come terreno por abajo
Durante casi veinte años, recomendar un MacBook Air era un trámite. Era el Apple barato (entre comillas), el que servía para todo y el que cubría a casi cualquier usuario que no fuera diseñador, editor de video o programador. Si querías un Mac y no eras profesional, prácticamente no había otra opción.
Eso se acabó en marzo. Con el aterrizaje del MacBook Neo de 699 euros, la puerta de entrada al ecosistema Mac cambió de dueño. Y eso obliga a mirar al nuevo MacBook Air M5 desde otro ángulo: la pregunta ya no es si es un buen equipo —lo es, y mucho— sino para quién está pensado ahora.
Probé el modelo de 15 pulgadas durante varias semanas y la conclusión más clara es la siguiente: es el mejor MacBook Air que Apple ha hecho hasta hoy, aunque por fuera no haya cambiado prácticamente nada. El problema no es el equipo en sí. El problema es que muchas de las personas a las que se lo habría recomendado a ojos cerrados, hoy tienen al Neo cubriéndoles las espaldas por bastante menos dinero.
Mismo diseño, mismas virtudes
El chasis es idéntico al del M4. El de 13 pulgadas pesa 1.24 kilos; el de 15, poco más de 1.5. Vuelven los cuatro colores de siempre —azul cielo, medianoche, blanco estelar y plata—, los dos puertos Thunderbolt 4 al lado izquierdo, el jack de auriculares a la derecha y el MagSafe para la carga.
La pantalla Liquid Retina (13.6 o 15.3 pulgadas) sigue siendo nítida y brillante para casi cualquier uso, aunque sin ProMotion ni el acabado nano-textura que Apple reserva para los Pro y que se agradece bajo sol directo. La cámara frontal de 12 megapíxeles con Center Stage cumple en videollamadas. Y el teclado retroiluminado y el trackpad —más amplio y con mejor tacto que el del Neo— siguen siendo, en lo personal, lo mejor que se puede encontrar en cualquier portátil del mercado.
Lo nuevo está por dentro
La gran novedad es el chip M5. Conserva la configuración de 10 núcleos de CPU del M4, pero estrena arquitectura gráfica con un acelerador neuronal en cada núcleo de GPU, pensado para tareas de inteligencia artificial y raytracing. El ancho de banda de memoria sube de 120 a 153 GB/s —un 28% más— y los SSD son aproximadamente el doble de rápidos en lectura y escritura que los del modelo anterior.
En pruebas sintéticas, las cifras son sólidas: alrededor de 11% más rendimiento mononúcleo y 14% en tareas multinúcleo frente al M4. En gaming, la diferencia se siente: el M5 Air corre Shadow of the Tomb Raider a 43 cuadros por segundo, contra los 36 del M4. Y la velocidad del SSD se nota en cosas cotidianas, como abrir Final Cut Pro o mover una carpeta pesada de fotos.
Hay otro detalle que pasa fácil por debajo del radar pero que pesa: este MacBook estrena el chip N1 de conectividad inalámbrica diseñado por la propia Apple, y es uno de los primeros Mac con Wi-Fi 7 y Bluetooth 6.
Autonomía y silencio
En autonomía, Apple promete 15 horas de navegación y 18 de reproducción de video. En pruebas reales, reproduciendo una película descargada en bucle con el brillo al 50%, el equipo aguantó casi 18 horas y media antes de apagarse. Y como sigue sin ventilador, es completamente silencioso.
Eso sí, bajo carga sostenida —exportar un video de 20 minutos en 4K, compilar un proyecto grande— se calienta y el rendimiento baja un poco para protegerse del calor. Si tu trabajo consiste en hacer eso todos los días, el MacBook Pro es la opción correcta. Para todo lo demás, el Air sobra. Y aquí es donde gana otro punto frente al Neo: el A18 Pro del modelo de entrada, aun siendo buen chip, claudica en tareas intensas y sostenidas como exportar o transcodificar video.
El precio: la conversación incómoda
El MacBook Air de 13 pulgadas con 16 GB de memoria y 512 GB de SSD cuesta 1,199 euros, cien más que el M4 del año pasado. El de 15 arranca en 1,499 euros. Apple justifica el aumento con el doble de almacenamiento de salida —antes empezaban en 256 GB, ahora todos vienen con 512 GB—, lo cual es cierto.
Pero el contexto cambió. Por 699 euros, el MacBook Neo —con chip A18 Pro y 16 horas de autonomía— cubre las necesidades del 80% de quienes compran un Mac: estudiantes, gente que vive en el navegador y usuarios de aplicaciones de productividad básica. Hasta el año pasado, ese mismo público sólo tenía al Air como opción.
¿Para quién es entonces?
El nuevo Air ya juega para un público más acotado. Tiene sentido si necesitas la pantalla de 15 pulgadas, si trabajas regularmente con foto o video, si quieres más de 8 GB de memoria sin sentirte amarrado, si valoras el rendimiento sostenido y la conexión Thunderbolt para monitores externos, o si el teclado retroiluminado pesa en tu decisión.
Si lo que haces es Safari, correo, una app de notas y Slack, el Neo es suficiente. Y si tu trabajo es renderizado 3D, programación pesada o video profesional, mejor saltar directo al MacBook Pro con M5 Pro o M5 Max.
Visto en conjunto, el MacBook Air M5 sigue siendo probablemente el portátil más equilibrado del mercado en su rango de precio. La mezcla de rendimiento, autonomía, peso, calidad de construcción y software no la iguala ningún PC con Windows. Y, paradoja del año: con la escasez de memoria y SSD obligando a muchos fabricantes a subir precios, los Mac terminaron convertidos —contra todo pronóstico— en una opción competitiva en cuanto a costo.
Lo que se perdió fue el reflejo automático. Antes uno compraba un Air sin pensarlo. Hoy, el rival más fuerte del MacBook Air está en su propia casa, y obliga a Apple a justificar mejor para qué existe el modelo que durante dos décadas nadie cuestionó.

