El mandatario estadounidense posterga por segunda ocasión su amenaza contra la infraestructura eléctrica iraní, asegurando que las conversaciones avanzan de manera favorable.
Washington.– Por segunda vez consecutiva, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió ampliar el plazo otorgado a Irán antes de ejecutar su amenaza de atacar las plantas de energía del país persa. En esta ocasión, la nueva fecha límite quedó fijada para el próximo 6 de abril.
A través de su red social Truth Social, Trump informó que la extensión fue solicitada directamente por el gobierno iraní y que el periodo de gracia se amplía por 10 días adicionales, con vencimiento el lunes 6 de abril a las 8 de la noche, hora del este de Estados Unidos.
El mandatario también aprovechó para descalificar la cobertura mediática sobre el tema, calificándola de inexacta, y aseguró que el proceso diplomático marcha de forma positiva.
Un ultimátum que se ha ido estirando
Todo comenzó el pasado sábado, cuando Trump concedió apenas 48 horas a Teherán para liberar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del mundo. De no cumplirse, advirtió, ordenaría la destrucción de centrales eléctricas iraníes.
Sin embargo, el lunes dio un giro inesperado al revelar que ambas naciones habían iniciado pláticas, las cuales describió como productivas. Entonces otorgó un primer aplazamiento de cinco días, cuyo vencimiento estaba previsto para este viernes.
Horas antes de confirmar la nueva prórroga, Trump fue cuestionado por reporteros sobre sus intenciones y señaló que la decisión dependería de la evaluación de su equipo negociador, integrado por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner.
Versiones encontradas entre ambas partes
Desde la perspectiva de Washington, Irán estaría mostrando disposición al diálogo. Trump afirmó que Teherán ha permitido el paso de alrededor de diez buques petroleros por el estrecho de Ormuz como un gesto de buena fe.
No obstante, la lectura desde Teherán es distinta. El canciller iraní, Abás Araqchi, señaló que la postura estadounidense resulta contradictoria, ya que al mismo tiempo que busca entablar negociaciones, mantiene una retórica agresiva y continúa reforzando su presencia militar en la zona.
La comunidad internacional permanece atenta al desenlace de esta crisis diplomática, cuyo nuevo capítulo se definirá en los próximos 10 días.

